Birds in Greek Life and Myth

John Pollard
Thames and Hudson, 1977, Plymouth.
Comenzamos esta serie bibliográfica presentando un interesante libro muy reconocido, especialmente en los ámbitos universitarios de los estudios clásicos. No en vano, es una cuidada edición que forma parte de la prestigiosa y prolífica colección Aspects of Greek and Roman Life, dirigida por el profesor H. H. Scullard.
El autor, John Richard Thornhill Pollard, inglés de nacimiento (1914) pero unido a Escocia y sobre todo a Gales en su dilatada vida académica, es autor de numerosos trabajos sobre cultura helénica, entre ellos éste que presentamos sobre las aves en la vida y el mito griego, único, hasta donde sabemos, relacionado con la ornitología. No debemos pensar, sin embargo, que Pollard conocía las aves sólo a traves de los libros, también fue un avezado deportista y naturalista, cuyas observaciones in situ y extraídas de trabajos ornitológicos modernos complementan su libro.
La obra no es extensa, apenas son 224 páginas más 16 de ilustraciones, de las que más de 30 son dedicadas a índices, bibliografia, notas y listas, todo muy rico y riguroso. Y aunque el tamaño del texto ronda el cuerpo 8, no deja de ser un libro de pequeño formato y en consecuencia, como no podía ser de otra manera, una sintésis el estudio que nos presenta, un synoptic view en palabras del propio autor, muy ameno y fácil de leer.
Es hija esta obra, como reconoce su autor, del clásico de A. W. Thompson A Glossary of Greek Birds (1895, 1936), única obra hasta entonces sobre la materia, y añadimos nosotros que madre a su vez de la reciente Birds in the Ancient World from A to Z de W. G. Arnott (Routledge, 2007).
Nos pudiera parecer lejano y exótico el mundo ornitológico griego, pero nada más lejos de la realidad. Además de ser la cultura griega uno de los basamentos de nuestra cultura general, no lo es en menor medida de la ornitológica en particular. Baste recordar que muchos de los nombres binomiales taxonómicos de las aves son compuestos por una denominación mixta greco-latina, otros muchos simplemente griegos y no menos los helenismos latinizados. Griegos son, entre otros muchos, korone, corax, chelidon (ahora restringido a Chelidon urbica para el avión), kypselos (ahora apus, nombre igualmente griego, aunque latinizado), erithakos, epops, merops, iynx, tetrix, hypolais, chloris, kokkothraustes, skops, nyktikorax, oinanthe, perdix, krex, charadrios, skolopax, laros, gyps, etc. etc. Lo curioso e interesante, y objeto de estudio en el libro, es que muchos de estos nombres no representaban a las aves que refieren en la actualidad. Así, por ejemplo, kinklos corresponde a Motacilla sp. y otras pequeñas acuáticas, sin mencionar al mirlo acuático (Cinclus cinclus) que nombra en la taxonómica actual; y tetrix e hypolais, que son sinónimos, corresponden a la bisbita (Anthus sp.) y no al urogallo (Tetrao tetrix) o a los zarceros (Hipolaiss sp.)
El libro esta divido en tres partes, cada cual más interesante.
La primera de ellas recoge bajo el genérico título de Aves en la Antigua Grecia dos capítulos introductorios y un corpus avifaunístico presentado en ocho grupos de motivación mitad etológica mitad cultural. Los mencionados capítulos versan respectivamente sobre la actitud de los griegos hacia las aves y sobre las autoridades en la matería. Sirva como resumen del primero la cruda y triste aseveración de que los griegos no eran sentimentalistas en lo que se refiere a las aves, que atrapaban y mataban cruelmente, y sobre las autoridades basta recordar que Aristóteles es sin duda la gran referencia, pero que son innumerables las fuentes menores, como da buena y exhaustiva cuenta el libro en sus 19 páginas de notas a triple columna.
Aunque la tercera parte del libro esta dedicada a las aves en la mitología, el último de los ocho apartados de aves del corpus trata de las aves fabulosas, entre las que cabe destacar al Alkyon relacionado con el martín pescador (Alcedo atthis) en quien fue transformado el vanidoso Alcíone, y al renacido Phoenix, identificado con el Phoenicopterus, que es el flamenco.
La segunda parte del libro trabaja los aspectos relacionados con el rol de las aves la vida y la sociedad helena antigua. Comida y deporte, fenomenos naturales, augurios y adivinaciones, magia y medicina, y animales domésticos. Sin duda, el extenso capítulo dedicado a los omen, palabra inglesa de origen latino, de la cual parece derivarse también la vasca, es de mucho interés. Pone Pollard en boca de Aristófanes la equiparación y sinonimia entre ave y augurio (palabra que deriva de la primera), y destaca que para los griegos, igual que para otras muchas culturas primitivas, las aves eran los agentes de los dioses, de donde procedían todas sus virtudes divinas. En el más breve pero igual interesante capítulo sobre magia y medicina cita, por ejemplo y entre otros, al pájaro carpintero y a la abubilla como aves poseedoras de poder curativo.
La tercera y última parte del libro es la dedicada a las aves en la mitología. Aves sagradas, aves en la edad del bronce, dioses en forma de ave, humanos en forma de ave, cultos avifáunicos, folklore y fabulas, y pájaros alma son las capítulos de esta parte. Entre las aves sagradas destacan en la cultura helénica el águila de Zeus, el buho de Atenea y el halcón de Apolo. Las aves eran para los griegos las epifanías de las deidades, que hundían sus raíces en la Edad del Bronce. No entramos a citar, ni tan siquiera de pasada el rico folklore y la basta mitología griega concerniente a las aves, tan sólo aclarar que el último capítulo del libro, trata bajo ese intrigante epígrafe de soul birds o pájaros alma la no menos intrigante cuestión de las sirenas avi-humanas.